Respuesta corta
- Medir la pared de una botella, un frasco, un bidón o una pieza de plástico parece fácil, pero choca con seis problemas: paredes finas, formas curvas, el gel, materiales que absorben el sonido, la necesidad de medir rápido muchas piezas y la goma blanda.
- El ultrasonido sufre con casi todos. El efecto Hall los resuelve: mide sin gel, desde 0 mm, sigue cualquier forma y no depende de cómo viaje el sonido por el material.
- Lo único que necesita es poder poner una pequeña bola al otro lado de la pared.
Botellas, frascos, ampollas, bidones, latas, goma, airbags, laminados y compuestos, de 0 a 22 mm de pared. Es el equipo más versátil de nuestro catálogo para materiales no ferrosos.
El método, en una frase
Se pone una pequeña bola de acero al otro lado de la pared; el imán de la sonda la atrae y la mantiene pegada a la pieza, y un sensor Hall mide a qué distancia está. Esa distancia es el espesor. Al deslizar la sonda, la bola la sigue por dentro y la lectura se actualiza sobre la marcha.

Problema 1: el ultrasonido no lee las paredes finas
El síntoma: en una botella de PET o un frasco fino, el medidor por ultrasonido no da lectura, o da una que no es creíble.
Por qué pasa: en una pared muy fina, el eco de la cara interior vuelve casi a la vez que sale el pulso, y el equipo no consigue separarlos.
Cómo se resuelve: con un método que no dependa de tiempos de eco. El efecto Hall mide una distancia magnética, que es igual de clara a 0,2 mm que a 10 mm.
Con el QB7: mide desde 0 mm, con una resolución de 1 µm hasta 3 mm de pared.
Problema 2: cuellos, fondos y esquinas
El síntoma: en el cuello de una botella, el fondo de un bidón o el radio de una pieza inyectada, el transductor no asienta y la lectura salta.
Por qué pasa: el ultrasonido necesita una cara plana y bien acoplada; sobre curvas cerradas, el sonido se dispersa.
Cómo se resuelve: dejando que sea la propia pieza la que guíe la medida. En el efecto Hall, la bola se asienta sola por dentro, en el punto exacto que se mide, sea cual sea la forma.
Con el QB7: además de la punta estándar, tiene una punta de titanio estrecha para llegar a ranuras y formas irregulares.
Problema 3: la pieza no se puede mojar ni manchar
El síntoma: envases para alimentación, cosmética o farmacia que hay que limpiar después de medir, o que directamente se desechan.
Por qué pasa: el ultrasonido necesita gel o agua entre el transductor y la pieza para que pase el sonido.
Cómo se resuelve: con un método sin acoplante. El efecto Hall mide en seco: la pieza sale tal como entró, lista para volver a la línea o al almacén.
Problema 4: cada material, un ajuste distinto, o ninguna señal
El síntoma: al cambiar de plástico hay que buscar y ajustar otra velocidad de sonido; y en goma, espumas, fibra o laminados, el ultrasonido directamente pierde la señal.
Por qué pasa: el ultrasonido calcula el espesor con la velocidad del sonido de cada material (ver la tabla de velocidades), y los materiales blandos o compuestos amortiguan el sonido antes de que vuelva.
Cómo se resuelve: con un método que no dependa de las propiedades acústicas del material. Al efecto Hall le da igual que la pared sea de PET, vidrio, aluminio o fibra de carbono: no hay nada que ajustar por material.
Problema 5: hay que controlar muchas piezas, y rápido
El síntoma: el control de espesores de una línea de soplado o de inyección se convierte en un cuello de botella.
Cómo se resuelve: midiendo en continuo en vez de punto a punto, con límites que avisen solos y sin tener que apuntar nada.
Con el QB7: lectura continua al deslizar la sonda, con gráficas y estadísticas en tiempo real, así que recorrer una botella entera y encontrar su punto más fino lleva segundos. Alarmas de máximo y mínimo visuales y sonoras, pedal multifunción para trabajar con las manos libres, funcionamiento enchufado 24/7, memoria de 32.000 lecturas, salida USB, RS232 y Digimatic y el software dmq DataCenter sin coste.

Problema 6: goma y caucho, blandos y elásticos
El síntoma: sobre goma, una bola suelta no asienta bien o deforma la superficie, y la lectura no es fiable.
Cómo se resuelve: con un objetivo que reparta el apoyo sobre la superficie blanda.
En lugar de una bola suelta, el QB7 R usa esferas de aluminio con una bola de acero magnética en su interior, que asientan bien sobre superficies blandas y elásticas. Es una incorporación reciente a la serie QB7: mide caucho, goma y elastómeros, además de todo lo que miden las otras versiones, de 0 a 22 mm.
Qué bola usar
El tamaño de la bola marca el rango de espesor. Para paredes finas, bolas pequeñas; para paredes gruesas, bolas magnéticas, que se sujetan con más fuerza:
| Bola | Diámetro | Espesor que mide |
|---|---|---|
| Acero | 1/16" (1,59 mm) | 0 – 2,5 mm |
| Acero | 1/8" (3,18 mm) | 0 – 5 mm |
| Acero | 3/16" (4,76 mm) | 0 – 7 mm |
| Acero | 1/4" (6,35 mm) | 1 – 8 mm |
| Magnética | 3/16" (4,76 mm) | 2 – 16 mm |
| Magnética | 1/4" (6,35 mm) | 4 – 22 mm |
Cómo elegir la bola en cada caso —pasos estrechos, paredes gruesas, goma— lo explicamos en la guía qué bola usar.
Lo que necesita el efecto Hall
Poder colocar la bola al otro lado de la pared: mide piezas huecas o abiertas, no macizas ni cerradas por completo. Y que el material sea no ferroso, porque una pieza de acero atraería la bola por sí misma. Para acero, o cuando solo hay acceso por un lado, el método es el ultrasonido de la línea QS; la guía efecto Hall o ultrasonido ayuda a decidir caso por caso.
| Problema | Efecto Hall | Ultrasonido |
|---|---|---|
| Paredes muy finas | Desde 0 mm | Difícil |
| Cuellos, radios y esquinas | Sí | Difícil |
| Medir sin gel | Sí | No |
| Sin ajuste por material | Sí | No |
| Goma, espumas, compuestos | Sí | Pierde la señal |
| Acceso por un solo lado | No | Sí |
Fuente: DEMEQ, página y folleto de la serie QB7 (rangos por bola, resolución, funciones, salidas de datos y alimentación).



